Eva Corujo: “No somos dueños de la fertilidad”

Misión. Vivir dependientes de la espontaneidad en las relaciones sexuales no es lo propio de lo humano. El deseo sexual se educa.
Ya son más de 10 años formando a mujeres, matrimonios y novios, y fruto de su dilatada experiencia es su libro Naturalmente fértiles.

Eva Corujo descubrió el mundo del reconocimiento de la fertilidad tras el nacimiento por cesárea del primero de sus siete hijos. Fue tan positivo el impacto que este aprendizaje tuvo sobre ella y su matrimonio, que pronto quiso profundizar más y más. Ya son más de 10 años formando a mujeres, matrimonios y novios, y fruto de su dilatada experiencia es su libro Naturalmente fértiles (Papel de plata, 2022).
 

Eva Corujo habla de la fertilidad humana con pasión, no como un dato meramente fisiológico, sino para mostrar la belleza del designio de Dios inscrito en el cuerpo del hombre y de la mujer, y ayudar a los matrimonios a interpretar los síntomas de fertilidad para buscar un embarazo o para posponerlo por razones de paternidad responsable. Esta farmacéutica de carrera, con formación en Bioética y certificada oficialmente como monitora de Método de la Ovulación Billings y de Sintotérmico, entiende su trabajo como una misión a la que le ha ido encaminando el Señor de forma suave y paulatina. 

Según su experiencia, ¿cómo ayuda el conocimiento de la fertilidad a los matrimonios?

En general ayuda mucho a respetarse mutuamente y a comprenderse. Esto requiere mucha implicación por parte del hombre porque al final el ciclo de la mujer es el que determina la fertilidad del matrimonio. Es ella la que tiene que conocerse, pero él tiene que acompañar, ser comprensivo y tener paciencia, sobre todo al principio. Pero esa colaboración también permite que haya una mejor comunicación en el matrimonio, además de entender el deseo sexual y los tiempos de cada uno. Cuando descubres que tu sexualidad existe para amar y que a través de esa unión pueden venir los hijos, te das cuenta de que la grandeza de esta expresión corporal sólo se puede vivir con una misma visión. 

Una de las cosas que se achaca a los métodos naturales es que “matan” el deseo sexual. ¿Es así? 

La vivencia de las relaciones sexuales no depende de nuestro deseo sexual, como si fuéramos animales instintivos. En el deseo sexual entra en juego la voluntad, el respeto, el autoconocimiento, la paciencia y la castidad. Tenemos que ser dueños de nosotros mismos para darnos. Una relación sexual no es más plena porque de primeras apetezca más y, aunque las hormonas juegan un papel importante en la mujer, no son determinantes. Vivir dependientes de esa espontaneidad no es lo propio de lo humano. El deseo sexual se educa. 

“Vivir dependientes de la espontaneidad en las relaciones sexuales no es lo propio de lo humano. El deseo sexual se educa”

¿Cómo se educa? 

Conociendo cómo es el otro. El deseo sexual en el varón es más constante y fácil, porque su cuerpo no está tan ligado a necesidades psicoafectivas, como sí es el caso de la mujer. Si ella está en un momento en el que de primeras el deseo sexual parece que no existe, pues hay que ayudar a que florezca. Y ahí el hombre tiene que cuidar la ternura hacia su mujer.  Pero ella también puede esforzarse por salir de sí misma, no por la búsqueda de placer, sino porque en la relación sexual va a entregarse.

¿El conocimiento de la fertilidad es sólo para matrimonios que necesitan espaciar un embarazo?

El ciclo es un signo de salud que todo el mundo tendría que conocer. Incluso las mujeres que aún no tienen pareja, porque conocer cómo es su cuerpo y los distintos momentos del ciclo supone comprenderse mejor.

¿Cómo enseñar esto a los novios?

En su caso, es importante no solamente el conocimiento fisiológico, sino acompañar con una formación en sexualidad conyugal y en paternidad responsable para que no quede todo en un mero aprendizaje para planificar. La fertilidad es un don. Sin embargo, hoy tendemos a controlarlo todo y se nos puede olvidar que nuestra familia no la hacemos nosotros. A mí me sorprenden los novios católicos que se van a casar con la pretensión de no tener hijos al principio porque se quieren “adaptar”. Esto es propio de la mentalidad de hoy que concibe el hijo como un estorbo. Un hijo nunca te va a quitar nada. Dios nos ha dado una responsabilidad procreativa que tenemos que custodiar, no eliminar ni manipular a nuestro gusto. 

“Dios nos ha dado una responsabilidad procreativa que tenemos que custodiar, no eliminar ni manipular”

Algunos católicos piensan que recurrir a los tiempos infértiles es no fiarse del Señor. ¿Qué opina de esto?

Hay personas que consideran que no hay que tomar parte en la decisión sobre un nuevo hijo porque esta decisión es sólo de Dios. Sin embargo, Dios ha hecho al hombre y a la mujer fértiles cíclicamente. Ha creado unos tiempos que podemos entender con nuestra inteligencia y gestionar con nuestra libertad. Ahora, ¿cómo se gestiona? Con discernimiento. Me encuentro a mujeres angustiadas porque piensan que tienen que dejarlo en manos de un providencialismo y se pasan meses sin tener relaciones con su marido por miedo a un embarazo. Dios nos ha dado capacidad para discernir, pero con Él. Así, el matrimonio, poniéndose delante de Dios, no como una opinión particular, busca la verdad de su vida en cada momento. Dios nos ha hecho cocreadores con Él, no nos ha hecho sus marionetas ni nos pone entre la espada y la pared. Un matrimonio que de verdad encuentra un motivo grave para posponer debe saber que las relaciones en días infértiles son plenas igualmente, porque yo te estoy dando mi vida entera incondicionalmente y sin reservas, no me guardo nada para mí, se está respetando la integridad de la relación conyugal. 

Esas circunstancias pueden ir cambiando o incluso a veces somos nosotros los que cambiamos. 

Es verdad. Como es una decisión que vas actualizando, quizá mañana tenemos más luces, hemos rezado más o gracias al testimonio de otro matrimonio ya no percibes igual ese motivo grave que tenías. Cuando se vive con rectitud de intención, al final siempre estás dispuesto a que el hijo llegue. La apertura a la vida no es  “ten hijos”, sino una disposición del corazón de dejarte hacer por Dios, pero a la vez colaboras a través del conocimiento, del autodominio y de la virtud de la castidad. 

¿En qué consiste la castidad conyugal? 

Está muy mal entendida porque se asocia a  “no hago nada”. Pero la castidad en el matrimonio también se vive dándote: se trata de integrar todo lo que tú eres como persona para poder entregarte al otro. 

“La castidad en el matrimonio también se vive dándote: se trata de integrar todo lo que tú eres como persona para poder entregarte al otro”

¿Es posible vivir sin frustración los tiempos de abstinencia?

La espera es buena porque entiendes el valor de las cosas. Todos los matrimonios pasamos por momentos de abstinencia, ya sea porque estamos posponiendo un embarazo, por una enfermedad u otras razones. Si ves la abstinencia como algo negativo es que en realidad estás poniendo el foco en tu placer. La abstinencia también es entregarte; es amar en la espera. 

Puede parecer un camino difícil. 

Los matrimonios necesitan hoy mucha ayuda. Es importante que se acompañen de otros que vivan lo mismo que ellos. Y los animaría a descubrir la llamada de Dios dentro de su propia vocación rezando, acudiendo a los sacramentos, poniéndose en disposición de escuchar qué quiere Dios de ellos. Poco a poco Dios va sanando nuestros miedos y egoísmos. Necesitamos la ayuda de la gracia y para eso hay que estar cerca de Dios. 

De niña a mujer
Una de las propuestas más hermosas de Eva Corujo es su taller “De niña a mujer” en el que explica los cambios corporales y psicológicos que experimentan las adolescentes para ayudarles a descubrir la belleza de su cuerpo y la totalidad de su persona. La potencia del taller es que las chicas acuden junto con sus madres, por lo que es un punto de partida perfecto para luego seguir profundizando y hablando de temas que quizá de otra manera serían más difíciles de abordar.
Eva Corujo enseña el reconocimiento de la fertilidad a mujeres, matrimonios y novios tanto en grupos presenciales como online.
Más información: letyourselves.com