La eutanasia en Canadá

En junio del 2016 se legaliza el suicidio asistido

Se acuerdan del caso de Quebec? Todo empezó aquí, cuando el Tribunal Supremo echó por tierra una ley y el Parlamento Federal se dedicó rápidamente a eliminar la mayor parte de los requisitos obligatorios para poder obtener el suicidio asistido y extenderlo a todos los discapacitados, porque «tener una discapacidad es peor que la muerte«.

¿Y el caso de Ontario? En este caso se fomentó el MAID entre las personas no enfermas de cáncer para que puedan «dejar una herencia«, donando sus órganos como si fueran piezas de recambio para la sociedad de los sanos.

 

 

¿Y el de Alan Nichols? A los 61 años no tenía ninguna patología que le incapacitara, no era un enfermo terminal, solo sufría de depresión.

 

 

¿Y Roger Foley? Afectado por una patología neurodegenerativa, el hospital y el gobierno le dan dos alternativas: pagar más de 1.500 dólares al día por los cuidados que necesita, cifra que no puede permitirse, o «recurrir gratuitamente al suicidio asistido» («Pero yo quiero vivir, no quiero  morir»).

 

 

¿Y el de la Delta Hospice Society? El gobierno le ha retirado los fondos públicos a esta pequeña realidad que se dedica al cuidado paliativo porque se ha negado a asesinar con eutanasia a sus pacientes: «Estamos conmocionados. Lo hacen por dinero: la eutanasia cuesta menos que nuestros cuidados paliativos«.

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